11 de Septiembre de 2009: Lanzamiento mundial de ¿Alguien Dijo Participar?

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Cuando cayó en nuestras manos el Did Someone Say Participate?, de inmediato nos surgió la inquietud de extender su novedosa cartografía a los países de habla hispana, en la mayoría de los cuales la realidad cotidiana prácticamente “obliga” a las personas a buscar soluciones espaciales en casi todos los ámbitos de su vida. Sucede entonces que la profesión del arquitecto se vuelve cada vez más difusa, e incluso anecdótica, entre las diversas iniciativas socio-políticas de apropiación y uso del espacio público. Compartimos con Markus y Shumon la visión de la arquitectura como algo que necesita trascender el hecho constructivo, apartar (por un momento) la vista del star-system y fijarla en la realidad espacial que nos rodea. Y bajo una óptica multidisciplinaria ayudarnos a entender y facilitar los cambios que se están generando en nuestro entorno.

Ampliamos así la geografía de un libro visionario. Nos gusta su enfoque positivo, muy oportuno en los tiempos que corren; ya que en lugar de ser una publicación más acerca del estado de la arquitectura contemporánea como una crisis de estilo o forma, este libro intenta, en palabras de sus editores, “desarticular la idea de “el Arquitecto” como el único encargado del espacio”.

El trabajo de Markus Miessen y Shumon Basar, que para este libro se dedicaron a rastrear proyectos en los que se rompieran los límites profesionales y en los que la arquitectura constantemente tropieza con implicaciones políticas y sociales, es notable. Como ávidos cartógrafos se dedicaron mapear las conexiones que pueden llegar a existir entre arquitectura, espacio y sociedad.

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Los continentes descubiertos son tan sorprendentes como el trabajo de las Mujeres sobre las Olas y su desafío de las leyes anti-aborto, desde aguas internacionales. El Outsorcing como mecanismo productivo útil para multinacionales o religiosos por igual. El uso creativo de espacios ociosos en el centro mismo de Berlín. Los sugerentes paisajes fotográficos mostrándonos trozos inquietantes o emotivos de las ciudades que hemos levantado. Las perversas estrategias (sutiles y no) que usan las estructuras de poder para doblegar al hombre, como ente singular y como miembro de una colectividad y para controlar su acceso a recursos básicos como el agua. La participación ciudadana en la toma de decisiones a la hora de definir el uso del suelo público o interesantes especulaciones sobre el futuro de los museos. La emocionante propuesta de canalizar tu pasatiempo como una profesión.

Los arquitectos como agitadores sociales-los activistas haciendo arquitectura.

Es posible encontrar aquí lo que puede ser en un futuro, quizás no muy lejano, las nuevas formas de expresión arquitectónica.


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